Filosofía y Educación

Alberto Rafaél León Ramos

La formación debe enseñarnos a
Reflexionar y comprender, no ha repetir.
Célida Godina Herrera

Filosofía

La Filosofía, se piensa es cosa antigualla, no sirve, no ayuda, no prevé, no es cosa buena. Ésta percepción tienen muchas personas que no están informadas sobre el quehacer filosófico, más esto no significa, ni mucho menos, es cierto que suceda de esta manera.

En nuestra época nos toca elegir estudiar cualquier carrera gracias a las Universidades, en ellas se nos dan los principios y conocimientos básicos para ser un profesionista. Ingeniería, medicina, leyes, pedagogía, antropología, enfermería y demás carreras son las que se pueden cursar en los niveles de educación superior. Cuándo se tiene la dicha de terminar la carrera, viene lo que se llama el mundo laboral. Entonces se tiene la necesidad de buscar trabajo de lo que se estudió. Un doctor, pondrá en el mejor de los casos un consultorio, un abogado buscará empleo en un bufete, un pedagogo tratará de buscar  alguna escuela para ejercer.  Y cómo algunas veces me han preguntado: ¿Y en qué trabaja un licenciado en filosofía?

Así es, digo licenciado, porque el terminar la carrera con notas laudatorias no es garante de que sea también filósofo, pues no es lo mismo tener aprendido de memoria todas las corrientes filosóficas y los autores, recitarlos como robot  a ser un sujeto pensante, critico, capaz de ver y formularse problemas que suceden en el entorno que lo rodea, en el mundo que vive a diario y que es el que habita. Un filósofo es aquel que ve de manera disímil su mundo, se preocupa por él tratando dirimir los problemas tanto sociales, éticos, políticos, históricos; viendo de que manera puede actuar.

Un licenciado en filosofía se dedicará, según la formación terminal o los problemas que a lo largo de su carrera hayan captado su atención,  a ejercer en diferentes ámbitos que pueden ir desde la educación; como investigador o docente, en política pueden  ser desde redactores hasta evaluadores de proyectos sociales, en  biología se pueden dedicar a los problemas con respecto a las nuevas tecnologías biológicas, o a problemas bioéticos. Muchos también se dedican a traducción de obras con lo cual generan un alcance de la cultura a través de los libros para la sociedad. Estos y otros tantos campos laborales son a los que tiene acceso un licenciado en filosofía;  es claro que no se abrirá el periódico y encontrará un anuncio que diga: ¡empresa importante busca filósofo¡ Pero no por eso hay que deleznar la actividad filosófica.

La actividad filosófica no tiene repercusiones inmediatas (cómo suele esperarse de las tecnologías) en la sociedad en que vivimos, no es está su misión. Lo que interesa en la filosofía es analizar, pensar y reflexionar para ver de qué manera se puede actuar en los problemas que se presentan en su contexto.

La filosofía no conlleva un ejercicio inmediato a la praxis de lo que en ella se gesta, pues no es de esperar que al terminar una teoría o un tratado éste vaya a cambiar el modo de pensar, sentir, reflexionar de las personas, es claro que no se puede hacer esto de manera casi instantánea. Pues no es una fórmula mágica ni mucho menos una pastilla que se pueda tomar.

Filosofía al contrario de lo que muchos piensan es una actividad rigurosa, seria y ardua.  Que sí tiene repercusiones en la sociedad aunque no sea tan tomada en cuenta como las novedades tecnológicas.  Como ya se menciono se puede tener diferentes repercusiones sociales dependiendo del campo laboral en que se ejerza.

La Filosofía es también auto-determinante, ella como disciplina auto-determinante tiene una gran ventaja; puesto que ve sus grietas y trata de corregirlas, nadie ha dicho que la Geografía sea geográfica, ni que la Historia se histórica, ellas no tienen ese carácter de auto-determinarse, de hacerse ellas mismas un examen riguroso de lo que son, de lo que tratan y de lo que piensan, puesto que no está en su <esencia> el hacerlo, y solamente se dedican a una minúscula parte del conocimiento. Pero el saber como tal, es cosa que la Filosofía sabe bien como tratarlo. Aunque ella misma debe evitar caer en sentirse la máxime cúspide, debe cuidar ese ideal de siempre estar en búsqueda del conocimiento, aumentar el prurito de sabiduría para que no vaya perdiendo y caiga en un dogmatismo.

Claro es bien cierto, que en Filosofía no se sale en la televisión, ni mucho menos en las revistas de moda, ni si quiera se tiene el prestigio de un jugador de la UEFA, pero esto no es cosa que interese de manera directa a dicha disciplina.

La Filosofía, en nuestra época vive cosas diferentes a las que nos debemos enfrentar; tales como pensar el mundo, ver los óbices que atravesamos tanto  políticos, éticos, educativos, los de repercusiones tecnológicas, tratar de dirimirlos, darles si se puede una solución o ver de qué manera podemos hacer algo para cambiar esto, pero cambiarlo desde la praxis no desde la teoría. Pensar, reflexionar y actuar sería una muy buena fórmula.

Esto se puede lograr desde la enseñanza misma, desde el aula, también haciendo foros, coloquios, dialogando con los otros, puesto que en el mismo diálogo se presenta la filosofía en forma dialéctica la que nos lleva a ver una solución u opciones sobre algún  tema.

La tarea a la que no debemos avocar los estudiosos  de la Filosofía no es nada más académica, sino también pragmática, para que no se nos apunte de estar nada más pensando sin actuar. Es tiempo pues, de pensar y pensar correcta y profundamente para poder llevar a cabo estos pensamientos a la praxis y que socialmente se vean las repercusiones que se tienen desde tan digna labor, la filosófica. Pero el área que más nos interesa aquí, sería la repercusión que se tendría en la educación. Pero eso lo trataré en el siguiente apartado. 

Educación

Líneas arriba se barrunto de manera sucinta lo que es Filosofía y en los campos laborales en que ejerce un licenciado en Filosofía, así también se vio de qué manera puede actuar la Filosofía en los asuntos sociales que atañen a la sociedad, no a manera de imposición sino desde otro punto de vista, el crítico y reflexivo. En este apartado trataré de exponer lo que entiendo conviene hacerse en la cuestión de la educación, porque siendo ésta una de las bases de la sociedad debe influir fuertemente en la misma sociedad. Es bien sabido que dependiendo de la educación que tenga un pueblo así será su gobierno.

En México se nos dice que la educación está por los suelos, tenemos un gran índice de analfabetismo todavía, los rezagos en ésta materia son muchos y el estado no se da abasto para solucionar las demandas. Pero no hay nada más que verlo desde este punto de vista, no nada más el estado tiene la culpa de todo lo que nos pasa como nación, pues sería una posición muy cómoda achacarle la culpa solo a él.  Hay que analizar desde el otro lado, desde lo que estamos del lado de la educación, desde los mismos maestros, directores, decanos, rectores y también porque no decirlo, los estudiantes.

Hay que recordar que los sistemas educativos en México se han estado “modernizando”, se han cambiado los viejos planes por los de competencia. El maestro ahora no es el que dicta dos horas seguidas mientras los alumnos copian todo en su libreta, como autómatas. Sino que el maestro ahora es un facilitador, aquel que dirige al alumno en su propia búsqueda de conocimiento para poder desarrollar por sí mismo las actitudes y aptitudes mejores para su desarrollo académico.

Este plan en teoría es muy plausible, pero qué pasa cuando es llevado a la práctica, qué pasa con el alumno que no quiere desarrollar sus capacidades, pues se le dificulta ser una persona libre, encargarse a sí mismo de su formación, no seguir un plan marcado, estando tan acostumbrado que se le daban las materias o conocimientos que debía aprender de memoria para luego aplicarle un examen y darle así un calificación que evaluaba su grado de <conocimiento>. Lo que sucede es que no da los resultados esperados.

Por un lado el alumno ahora no puede hacerse cargo de su propia educación, no se está acostumbrado a eso, ni mucho menos se  puede hacer cargo de investigar o analizar un texto por sí solo, necesita la ayuda del maestro o que alguien le diga cómo se hace, muchas veces se recurre al nefando internet.  También, en este mundo moderno el educando tiene sin fin de distracciones, hay tecnologías que llaman más la atención por su novedad y facilidad que hacen que el alumno pierda todo interés  por su formación profesional, pues le interesa tener más facebook que comprar un libro.  Entonces aquí se han mencionado solamente dos barreras que impiden que el alumno desarrolle óptimamente sus capacidades para formarse como un profesionista.

Regresando al quid de la cuestión. No se va generar más o mejores alumnos que a la postre se convertirán  en profesionistas, si se sigue con estos óbices, tanto el maestro como el alumno deben bregar para poder llevar a cabo la empresa de la formación educativa.

El maestro, por su parte no solo debe limitarse a dar los temas o a dejar que sus alumnos hagan lo que quieran o si quieren hacerlo, pues no se está ayudando a generar un profesionista, sino un robot con información. El papel del maestro debe ser activo, así como el del alumno, los dos deben poner de su parte. El maestro necesita tener una actitud diferente, la de enseñar a pensar y reflexionar.  Puesto que es mejor enseñar a pensar y reflexionar porque esto servirá más que solamente traspasar datos, que es como copiar información de un papel a otro.

Y el que sabe pensar y reflexionar es el maestro de Filosofía, no con esto quiero decir que solamente los maestros de éstas áreas sean los mejores, sino que desde nuestra trinchera podemos hacer cambiar a las demás disciplinas infundiendo este espíritu y dando el ejemplo a seguir para los demás. Hay que empezar a hacerlo en la práctica para que vean que la Filosofía  no es nada más un saber enciclopédico.

Así mismo el alumno necesita  enseñarse a pensar, a ser un sujeto  capaz de hacer las cosas por sí sólo, o cómo diría Gadamereducándome educo. En esta pequeña frase pienso se engloba lo que también quiero decir,   mientras yo estoy consciente de que educándome, propiciándome las herramientas y conocimientos que me servirán no sólo para aprobar mis materias, sino que esa educación va servirme también para mi vida social, o laborar, tiene repercusiones, así se podrá hacer mejor una sociedad, más educada  dar ejemplo a otros. Pues no se trata de educar al otro, a los otros para hacerlo como un molde, sino educarme a mí mismo para demostrar que si se puede lograr adquirir el conocimiento por uno mismo.

Es pues que desde la filosofía se puede influir en los procesos educativos, por un lado, haciendo de la actividad filosófica no sólo un pensar, reflexionar, sino también un actuar. Desde  otro punto, en la educación hacer entender que educarse no es solamente memorizar datos, fechas o autores, sino que es más que eso, es educarse, puesto que educándome educo. A primera vista esto tiene poca importancia pero si nos detenemos a analizarlos seria y profundamente, vemos que tiene una gran repercusión en nuestra propia vida.

 

Bibliografía

Libros

  • Xavier, Zubiri, Cinco lecciones de Filosofía, edit. Alianza
  • W. Jaeger, Paideia, edit. FCE
  • Barker, Chris, Televisión, globalización e identidades culturales, edit. Paidós

Ensayos

  • Célida Godina Herrera, ¿para qué filosofía? Archivo digital en Lámpara de Diógenes, año 2002, p.p. 63– 64
  • Ibid, sobre la enseñanza y la lección de filosofía, Archivo digital en Graffylia , p.p. 82 – 86
  • Noé  Héctor Esquivel Estrada, Reflexiones sobre el valor de la educación  y educación en valores. Archivo digital en Lámpara de Diógenes, Números 18 y 19, año 2009, p.p. 169 – 190