Palabras alusivas a los motivos que nos congregan

Distinguidos invitados
Maestras y maestros

Nuestro reconocimiento a la presencia de todos ustedes en nombre de la comunidad Paulo Freire, conformada por el personal de la institución: funcionarios, empleados, trabajadores y docentes; y asimismo, por los alumnos-maestros que representan el eje en torno al cual se organizan nuestras actividades. Nos asumimos como una comunidad educativa, porque coincidimos en un propósito común que, dicho con brevedad, consiste en elevar la calidad de los docentes, atendiendo a su desarrollo profesional y su crecimiento como seres humanos. El conocimiento teórico, el dominio de las tecnologías y los valores que dan sentido a la vida de las personas, se integran en el proyecto educativo del CRES.

El CRES celebra su décimo aniversario de existencia. El proyecto se ha venido realizando paso a paso y, a partir de ahora, sobre lo conseguido se pueden iniciar nuevas tareas como el doctorado, que próximamente se dará a conocer de manera oficial. Otros objetivos podrán consolidarse, como lo es la publicación de obras de nuestros docentes y alumnos. Me es muy grato destacar que, además del libro de mi autoría que han comentado la maestra Olga Fernández Alexander y el licenciado Alfredo Bielma Villanueva, ambos distinguidos escritores, el próximo día sábado veinticuatro, se presentarán otras tres obras, dos del maestro Reynaldo Ceballos Hernández y una del poeta santiaguino egresado de nuestra institución, José Luis Rosario Miranda. La labor editorial no quedará constreñida a la temática estrictamente pedagógica; en la agenda editorial a cargo del maestro Reynaldo O. Martín Ceballos Alpuche, se construirá una temática amplia y variada vinculada con la práctica, la literatura, la ciencia y el arte. Todas estas áreas de la cultura dan contexto a la formación del hombre y son por ello indispensables para los educadores.

Permítanme contarles de la manera más breve posible como nació el CRES. Fue una idea de esas que traen en sí mismas el poder suficiente para encarnarse en la realidad, porque era y es una idea inspirada en un anhelo de renovación cultural. Era por tanto la idea acompañada de la voluntad, a la que se deben todas las cosas buenas y, lamentablemente también las cosas malas que hacemos los seres humanos. Un día hace más de diez años, el maestro Reynaldo Ceballos Hernández, me invito a participar en la creación de una escuela al servicio del magisterio veracruzano. Se trataba de desarrollar un proyecto que pusiera las nuevas tecnologías de la comunicación, al servicio del acto educativo concebido como un fenómeno integral. Dicho de otra manera, la escuela, el CRES, como se le llamaría poco tiempo después, debería comprometerse con la educación, tal como se ha entendido en la mejor tradición pedagógica, como el desarrollo pleno del ser humano; una educación que no se reduce a preparar ni especialistas, ni trabajadores, ni productores, ni a ningún tipo especifico de hombre, sino al hombre mismo, que puede ser muchas cosas, adquirir las competencias y las habilidades indispensables para la actividad practica, pero que está esencialmente llamado a la vida en comunidad con sus semejantes y, por lo tanto, a procurar además de la satisfacción de sus necesidades, a servir al bien común.

Tal es el origen del CRES. Por eso el símbolo de la institución es el Quijote, pero no solo, sino acompañado de su fiel escudero Sancho Panza, con lo cual quedan identificados los dos polos en que discurre –o debiera discurrir- nuestra existencia: el mundo real y el mundo ideal. Mantener la tensión de la vida individual y colectiva entre ambos extremos, considero que puede ser una buena definición del acto educativo. Hacerlo, intentarlo con seriedad, es una manera de contrarrestar el predominio asfixiante que hoy ejerce la ideología del consumismo, la manipulación y la entrega a las sensaciones pasajeras e intrascendentes del instante.

Termino mi relato sobre el CRES, señalando lo que considero su mayor logro: el empleo del diálogo permanente para determinar la marcha de la institución, lo cual nos permite analizar, discutir y adoptar las decisiones más convenientes. Es el mismo método que se utiliza en clases, desarrollado por Paulo Freire a partir del pensamiento de Martín Buber, para quien la comunicación verdadera se da en un plano horizontal. No hay cátedra, el maestro no tiene el monopolio de la palabra. En el diálogo, por la fuerza misma del impulso dialectico, el grupo encuentra la verdad ó, mejor, se acerca a ella por depuración constante de los conceptos.

Ahora me referiré a otro motivo esencial de esta reunión, se trata de la celebración del día del maestro. Felicitamos a las maestras y maestros aquí presentes y hacemos extensiva nuestra felicitación y reconocimiento a las maestras y maestros de Veracruz. No podemos ignorar que este año, el día del maestro se vio obscurecido por los conflictos y desencuentros que el magisterio nacional ha tenido con las autoridades. Expresamos nuestra confianza en que se logren los consensos indispensables, a fin de que la Reforma Educativa, pueda instrumentarse en los hechos, para que el país avance en la dirección correcta. Se requiere un diálogo inteligente, de buena fe, en el cual prevalezcan los legítimos intereses del magisterio, de los educandos y  de la Nación, mismos que por su propia naturaleza, no pueden sino ser coincidentes y complementarios. Las maestras y maestros de México, agentes del Estado laico –quizá la única fuerza con que éste cuenta para darle dirección y sentido a los cambios-, deben ser considerados en sus necesidades profesionales y humanas. En la medida en que ellos hagan suya la Reforma Educativa, quedará asegurado el éxito, por ello es indispensable escucharlos y atenderlos.

Cedo el micrófono al maestro Carlos Moreno Castillo, para que de continuidad a las actividades en el orden programado. Nuevamente muchas gracias a todos ustedes por su atención.

 

Marcelo Ramírez Ramírez
Rector