Marcelo Ramírez Ramírez
En esta breve intervención diré, mejor dicho, intentare decir a ustedes algunas cosas sobre la esencia del debate político. Espero que mi afirmación no suene demasiado pretenciosa y, para ello, la justifico señalando que lo esencial es lo único importante; si no tocamos lo esencial, en la medida en que podemos hacerlo, lo mejor es quedarnos callados.
Empiezo con un recuerdo de mi lejana juventud. Cuando cursaba la preparatoria leí un pensamiento de Solón, el sabio legislador ateniense, en la obra de Diógenes Laercio, La vida de los filósofos más ilustres. Decía más o menos así examina a los hombres uno a uno y observa, si con rostro placentero, ocultan falsedad sus corazones, y si hablan con doblez palabras claras, de oscuro entendimiento procedidas. El texto nos alerta acerca de la doble función de la palabra; peligrosa porque sirve para expresar lo que pensamos realmente o para ocultarlo. Su ambigüedad refleja la ambigüedad característica de la condición humana; nuestra inclinación a servir al bien, a la verdad, a la justicia y, asimismo nuestra propensión al beneficio egoísta, el poder, la riqueza y el reconocimiento. Ni el optimismo de Rousseau, ni el pesimismo de Hobbes poseen la verdad absoluta. El hombre es susceptible a los dos llamados; el que responda al llamado del bien o al llamado del mal dependerá de su carácter, de la educación recibida y del ambiente cultural de la época que le toca vivir.
Como en la metáfora de los caballos de Platón, del hombre tiran dos fuerzas opuestas, la de los instintos posesivos y egoístas y las de la generosidad y entrega al servicio de los demás. De éste cuadro esquemático de la condición humana podemos obtener algunas ideas directrices sobre la importancia del debate político. En éste lo que está en juego son los intereses de individuos y grupos de la sociedad, que intentan hacer que esos intereses prevalezcan en la agenda de gobierno. En la situación ideal del debate, es decir, cuando los interlocutores participan de buena fe, es posible esperar el acuerdo de las partes, porque los interlocutores aceptan la verdad que encierran los argumentos del adversario. En esta hipótesis, cristaliza la idea de Claude Tresmontant: abrirse al dialogo nos dice, es dejarse subvertir por la verdad del otro. Pero esta situación es excepcional. Recordemos la advertencia de Solón: la palabra puede ser mentirosa. En consecuencia, cuando el debate político no aterriza en el consenso auspiciado por la buena fe, tiene la difícil tarea de desenmascarar la mentira, de hacer prevalecer el argumento racional sobre las falacias inspiradas por la mala conciencia. Este deber ético que se impone a quien defiende convicciones, es posible en la convivencia democrática en cuanto garantiza la libertad de pensamiento y de expresión. En la democracia, todos los intereses son legítimos, pero no todos lo son en la misma medida; los que benefician a individuos y grupos deben estar subordinados a los intereses que sirven al bien común. Está sería la fórmula más breve para señalar la tarea, en la práctica difícil y complicada de quienes en el debate político buscan el bien de la comunidad nacional y desean participar en la construcción de su futuro.
La urgencia de interlocutores válidos en el debate político se presenta hoy con la mayor urgencia; basta ver los debates carentes de emoción y de contenido ideológico que se están dando en el Congreso de la Unión, para convencernos de la imperiosa necesidad de crear la cultura política que de impulso al desarrollo democrático del país. Por estas razones felicito a las autoridades del Colegio de Veracruz y del Organismo Público Local Electoral del Estado de Veracruz, por la organización del Debate Político que hoy da inicio, involucrando a mujeres y hombres jóvenes interesados en la suerte de nuestra democracia. Ellas y ellos hacen valer, con su participación, la fuerza de la razón y la justicia contra los apetitos de poder que oscurecen el destino de la humanidad. El debate político ilustra y educa, su fomento es signo alentador de los cambios que están transformando el rostro de la nación.
Junio 09 de 2023